¿Cómo las vacunas se integran a un estilo de vida natural?

Usted tal vez valora un estilo de vida natural y tiene intensiones de criar a su hijo de esa forma. Tal vez significa que, entre otras cosas, extienda el periodo de lactancia, utilizar pañales de tela, cultivar y consumir alimentos orgánicos y utilizar productos ecológicos para la limpieza del hogar. Algunos padres piensan que las vacunas, que son producidas en laboratorios y administradas en oficinas médicas, no son naturales, y que es mejor para su hijo contraer una enfermedad y crear inmunidad de esa manera.

El contraer enfermedades prevenibles puede tener consecuencias terribles. La gran pandémica de la gripe en el 1918, por ejemplo, infectó a 500 millones de personas mundialmente y mató 3% a 5% de la población total del mundo. (Tauenberger, J. K., Morens, D. M. “1918 Influenza: The Mother of All Pandemics.” Emerging Infectious Diseases. 2006; 12(1):15–22)

El brote de Ebloa del 2013 al 2015, que afectó principalmente a la parte occidental de África infectó a casi 29,000 personas y causó sobre 11,000 muertes. Más cerca a nosotros, el brote de sarampión en los Estados Unidos en el 2015 infectó a 159 personas en 18 estados y Washington, D.C.

Antes de la vacuna del sarampión, casi todos los estadounidenses se infectaban y cientos morían a causa del sarampión cada año.

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Porque vivimos en un tiempo y lugar con buen cuidado médico y tratamientos es poco probable que su niño muera de enfermedades como el sarampión u otras enfermedades prevenibles por vacunas.

Sin embargo, el enfermarse y requerir tratamiento afecta de forma negativa la calidad de vida de su familia. Usted y su niño serán obligados a faltar algunos días o semanas del trabajo o escuela mientras su hijo recibe tratamiento y es aislado para no infectar a otros niños. Tal vez su hijo sufra de efectos a largo plazo del tratamiento o enfermedad, como un aumento a su resistencia a antibióticos, cicatrices en la piel por varicela o sarampión, falta de aire a causa de la tos ferina, esterilidad relacionada a las paperas, daño al hígado por hepatitis B, o problemas en los riñones por la enfermedad de neumococo.

LAS VACUNAS BENEFICIAN LA SALUD NATURAL DE LAS SIGUIENTES MANERAS:

  • Desalientan la formación de superbacterias o supervirus. Porque las vacunas le introducen una pequeña parte de la enfermedad al sistema inmunológico, que luego hace que el cuerpo cree su inmunidad a la enfermedad, las vacunas desalientan la formación de superbacterias o supervirus. El tratamiento para una enfermedad, por el otro lado, escoge para la resistencia e infecciones fuertes. Cuando un virus o bacteria es derrotado inicialmente por antibióticos o antivirales, una cantidad pequeña del virus o bacteria tal vez persista sin causar la enfermedad. Aquellas bacterias o virus restantes tienden a resistir tratamientos anteriores y se convierten en superbacterias o supervirus. Por otro lado, las vacunas incitan al cuerpo a que use su propia inmunidad para derrotar a los virus o bacterias y prevenir el desarrollo de superbacterias o supervirus.

  • Le enseñan a nuestros cuerpos a combatir enfermedades de forma natural. La vacunación le da al cuerpo humano las herramientas para crear su propia inmunidad en contra de una enfermedad en particular. Si luego de la vacunación, nuestros cuerpos se encuentran con una enfermedad particular en el mundo, ellos sabrán como combatirlo porque nuestro sistema inmunológico ya tiene la definición para la enfermedad (vea “¿Qué son las vacunas y cómo funcionan?”).

  • Reducen el uso farmacéutico total. Las vacunas contienen muy pocos componentes inmunológicos e ingredientes en comparación a antibióticos. Si en vez de vacunarse, su hijo contrae una enfermedad, el tratamiento que reciba podría incluir antibióticos, antivirales y tal vez otras drogas con más ingredientes y componentes. Estos tratamientos pueden tener efectos secundarios significativos, de dolor de estómago con diarrea e infecciones de cándidas a irritaciones y complicaciones en el hígado y/o riñón.

  • Reduce la contaminación ambiental. Si su niño requiere hospitalización o procedimientos ambulatorios para tratar una enfermedad prevenible por vacuna, aumentará la cantidad de desechos ambientales. De guantes desechables y bolsas intravenosas a productos quirúrgicos de un solo uso y cambios frecuentes de ropa de cama, la cantidad de desperdicios, agua y electricidad requerida para sostener el tratamiento de un solo paciente es impresionante. Si usted vacuna a su hijo, podría evitar todo esto.